Las emociones de una mascota nunca son exageradas: están ocultas en los momentos triviales de la vida diaria. Mientras estés dispuesto a prestar atención, te dirá a su manera todos los días: te quiero mucho.
1. Traerte un juguete y agacharte a tus pies: una señal de pura alegría
Recogerá suavemente su bolita brillante y gastada con su boca y trotará hasta detenerse justo frente a ti. Coloca el juguete a tus pies y mueve rápidamente la cola detrás de él. Te mira con los ojos brillantes de expectación. Este es el que comparte contigo su objeto favorito, con la esperanza de que juegues con él por un tiempo.
2. Acostarse boca arriba frente a usted: una señal de total confianza
En una tarde calurosa, se acurrucará un rato sobre la manta a tus pies. En poco tiempo, se dará vuelta para exponer su vientre redondo, sus extremidades estiradas y sus patitas pateando de vez en cuando. Baja la guardia por completo porque sabe que estar a tu lado es lo más seguro del mundo.
3. Esperarte en la puerta del huerto: una señal de dependencia incondicional
Cuando voy al huerto a recoger verduras, no me sigue ni pisa las plántulas. Se agacha silenciosamente junto a la puerta de la valla y mueve las orejas de vez en cuando para escuchar mis movimientos. En el momento en que salgo con las verduras, inmediatamente se levanta para saludarme, frotándose contra mis pantalones. Su mundo es pequeño, tan pequeño que su corazón y sus ojos están llenos sólo de ti.
4. Comer con ganas a la hora de comer: una señal de paz y satisfacción
Cuando llega la hora de comer, tan pronto como huele el aroma del hígado de pollo mezclado con pan al vapor, se agacha temprano junto a su plato de comida. Cuando dejo el cuenco, hunde la cabeza mientras come, emite suaves gruñidos y su cola se balancea suavemente. Lame el cuenco hasta dejarlo limpio, no queda ni una sola migaja; esto te dice lo cómodo y contento que está con su vida actual.
5. Seguirte a todas partes: una señal de compañía inquebrantable
Cuando lavo los platos, me sigue y se frota contra mí de vez en cuando. Cuando llevo un pequeño taburete al jardín para tomar el sol, queda en el suelo a mi lado. Cuando voy a alimentar a las gallinas y los patos, trota lentamente a mi lado. No puede decir palabras dulces, por lo que utiliza esta forma sencilla y torpe de acompañarte en cada momento cotidiano.
Las emociones de un perro nunca son complicadas. No puede decir 'me gustas', pero cada vez que te trae un juguete o te muestra su barriga, te está diciendo: te amo más. Si comprendes estas señales, felicidades; le has dado la más preciada sensación de seguridad y amor.